Relato 10 La cuenta de vidas

En la pantalla térmica, los puntos brillantes comenzaron a caer. Nadie habló. —Once millas a costa. Demasiado cerca. El comandante apoyó las manos en la mesa. —No dejéis de grabar. Arriba, invisible, el pequeño avión sin piloto giraba en silencio, mostrando lo que nadie quería nombrar. En la cocina, Antonio sintió el cambio de rumbo en el balance de las ollas. Marinero viejo: rescate. Cuando llegó la orden, no sonó a épica. Sonó a necesidad. Y la cuenta dejó de ser de millas. Solo de vidas.